Guía de apoyo · Actualizada el 22 de agosto de 2026

Después del terremoto en Cali: cómo cuidar tu mente

Si desde el 10 de agosto no duermes bien, sientes que el piso sigue moviéndose o no logras calmarte, no estás enfermo ni te estás volviendo débil. Tu cuerpo está haciendo exactamente lo que hace un sistema nervioso después de un susto enorme. Esta guía te explica qué es normal, qué puedes hacer hoy mismo y en qué momento sí conviene buscar ayuda profesional.

Escrito por José Ariel Lasso Rojas · Psicólogo clínico Cali, Valle del Cauca Lectura de 9 minutos

Qué es normal sentir ahora

Primeras semanas

El 10 de agosto de 2026 un sismo de magnitud 7,4 sacudió el occidente de Colombia y se sintió con fuerza en Cali. Diez días después, cerca de 2.800 personas seguían en albergues en la ciudad y cientos de viviendas habían quedado inhabitables. Muchísima gente está durmiendo mal, sobresaltada o con el cuerpo en alerta.

Lo primero que quiero decirte es esto: en las primeras semanas, casi todo lo que estás sintiendo es una reacción esperable, no un trastorno. Reacciones frecuentes:

  • Dificultad para dormir, pesadillas, despertarse de golpe.
  • Sobresaltarse con cualquier ruido: una puerta, un camión, una moto.
  • Imágenes del momento que vuelven sin que las llames.
  • Sensación de que el piso todavía se mueve.
  • Irritabilidad, llanto sin motivo claro, o al revés: sentirse anestesiado.
  • Dificultad para concentrarse o recordar cosas simples.
  • Dolor de cabeza, náuseas, tensión en el pecho o el estómago.
  • Miedo a entrar a edificios, a subir a un piso alto, a quedarse solo.
Por qué importa el tiempo

El estrés postraumático no se puede diagnosticar antes de que pase un mes desde el evento. Eso no es un tecnicismo: es el reconocimiento de que la mayoría de las personas se recupera sin necesidad de tratamiento, con apoyo, descanso y tiempo. Lo que hoy parece grave, en varias semanas suele haber cedido bastante. Si alguien te ofrece “curarte el trauma” a doce días del terremoto, desconfía.

“Siento que sigue temblando”

Es una de las quejas más repetidas en Cali estos días, y asusta mucho porque uno cree que se está enloqueciendo. No es así. Tu sistema de equilibrio y tu cerebro quedaron calibrados en modo alerta: después de un movimiento intenso y de las réplicas, el cuerpo empieza a anticipar el próximo. Entonces detecta movimiento donde no lo hay, o amplifica una vibración mínima real, como la de un bus que pasa.

Suele reducirse solo en unas semanas, a medida que las réplicas se espacian y el cuerpo vuelve a confiar en el suelo. Ayuda apoyar los pies en el piso, mirar un punto fijo y nombrar en voz alta lo que ves quieto a tu alrededor: “la lámpara está quieta, el vaso está quieto”. Le estás dando a tu cerebro la prueba que necesita.

No puedo dormir

El insomnio es la consecuencia más común y la que más desgasta, porque sin dormir todo lo demás empeora. Algunas cosas que sí ayudan:

  • Corta las noticias dos horas antes de dormir. Revisar videos del terremoto en la cama mantiene el cuerpo en alerta justo cuando necesita apagarse.
  • Deja algo de luz encendida si eso te tranquiliza. No es un retroceso; es una medida razonable mientras pasa.
  • Duerme acompañado si puedes. Después de una amenaza colectiva, la cercanía de otros regula el sistema nervioso mejor que cualquier técnica.
  • Ten lista una salida. Zapatos junto a la cama, linterna, documentos a mano. Parece un detalle práctico y es un calmante potente: buena parte del desvelo es el cerebro repasando qué haría si vuelve a temblar. Si ya está resuelto, deja de repasarlo.
  • Si a los 20 minutos no concilias, levántate, haz algo tranquilo con poca luz y vuelve cuando tengas sueño. Quedarte en la cama peleando enseña a tu cuerpo que la cama es un lugar de angustia.
Cuidado con la automedicación

La Organización Mundial de la Salud desaconseja el uso de benzodiacepinas —el clonazepam, el alprazolam y similares— para los síntomas de estrés agudo durante el primer mes después de un evento traumático. Generan dependencia rápido y hay indicios de que pueden interferir con la recuperación natural. Lo mismo aplica al alcohol: adormece esta noche y empeora la ansiedad mañana. Si sientes que no puedes sin algo, esa es justamente una razón para consultar, no para aumentar la dosis.

Tres ejercicios para este momento

No requieren nada, no cuestan nada y puedes hacerlos ahora mismo. Sirven cuando sientes que la ansiedad sube, cuando te sobresaltas o cuando la mente se va al momento del temblor.

1. Anclaje 5-4-3-2-1

Para cuando sientes que te desconectas o que vuelve la escena. Trae tu atención al presente por los sentidos, sin prisa:

  1. Nombra cinco cosas que ves. En voz alta si puedes.
  2. Nombra cuatro cosas que puedes tocar, y tócalas de verdad: la mesa, tu ropa, el piso.
  3. Nombra tres sonidos que escuchas ahora.
  4. Nombra dos olores, o dos olores que te gusten si no percibes ninguno.
  5. Nombra un sabor, o algo bueno de ti mismo.

2. Respiración con exhalación larga

La clave no es respirar hondo: es soltar el aire más lento de lo que lo tomas. Eso activa la rama del sistema nervioso que baja las pulsaciones.

  1. Toma aire por la nariz contando hasta cuatro.
  2. Suéltalo por la boca, despacio, contando hasta seis u ocho.
  3. Repite entre seis y diez veces. Si te mareas, hazlo más suave.

3. Descarga física

El cuerpo se preparó para correr y no corrió. Esa energía queda atrapada y se siente como temblor interno o inquietud.

  1. Camina rápido diez minutos, o sube y baja escaleras.
  2. Sacude brazos y piernas durante un minuto, sin pena. Es lo que hacen los animales después de un susto.
  3. Termina con tres respiraciones lentas y observa cómo quedó el cuerpo.

Niños y adolescentes

Los niños no expresan el miedo hablando de miedo. Lo expresan volviendo a hacerse pipí en la cama, no queriendo dormir solos, pegándose a los padres, jugando una y otra vez a que tiembla, o portándose mal en el colegio. Nada de eso es malcrianza ni un retroceso definitivo.

Qué ayuda

  • Dile la verdad, en su medida. “Hubo un temblor fuerte, se cayeron casas, algunas personas murieron. Nosotros estamos juntos y yo te cuido.” Los niños toleran la verdad; lo que no toleran es sentir que les mienten mientras ven a los adultos asustados.
  • Deja que juegue a que tiembla. Repetir la escena en el juego es la forma en que un niño digiere lo que pasó. No lo interrumpas.
  • Recupera las rutinas lo antes posible: horarios de comida, de baño, de dormir. La rutina le dice al cerebro infantil que el mundo volvió a ser predecible.
  • Cede en lo transitorio. Que duerma en tu cuarto unas semanas no crea un hábito para siempre. Volver a la normalidad se hace después, de a poco.
  • Limita la exposición a las imágenes. Ver el video del derrumbe veinte veces le confirma a un niño pequeño que está pasando veinte veces.
  • Cuídate tú. El mejor regulador del sistema nervioso de un niño es un adulto tranquilo cerca. No tienes que fingir que estás bien; sí conviene que te vea manejándolo.

Con adolescentes funciona distinto: no los obligues a hablar. Es más útil estar disponible, hacer algo juntos sin exigirles conversación, y darles una tarea concreta de ayuda. Sentirse útiles los ordena.

Cuando alguien murió

Si perdiste a alguien, lo que sientes no es un síntoma que haya que corregir. Es duelo, y el duelo no se trata: se acompaña.

Después de una muerte súbita y colectiva como esta, el duelo suele venir revuelto: rabia, incredulidad, momentos de calma que después dan culpa, ganas de que todo el mundo se calle y a la vez de que no te dejen solo. Todo eso cabe. No hay una secuencia correcta ni un plazo.

Dos cosas que sí importan en estos casos. La primera: los ritos ayudan, aunque sean improvisados. Cuando no se pudo velar o despedir como se acostumbra, hacer algo simbólico —una reunión, una vela, escribir una carta— le da al duelo un lugar donde apoyarse. La segunda: el duelo se complica más cuando la persona se queda sola con él. Si no tienes con quién hablar, ese es motivo suficiente para buscar apoyo, aunque “no estés tan mal”.

“No me pasó nada y me siento mal”

Es más común de lo que se cree y casi nadie lo nombra. Tu casa quedó en pie, tu familia está completa, y sin embargo no duermes, lloras o no puedes trabajar. Y encima te sientes culpable por estar mal, porque “a otros les fue peor”.

Dos cosas. Primero: el sistema nervioso no compara. Tú también sentiste que la tierra se movía y que podías morir; tu cuerpo reaccionó a eso, no al informe de daños. Segundo: la culpa del sobreviviente es en sí misma una reacción conocida al trauma colectivo, no una falla de carácter.

Minimizar lo que sientes porque otros perdieron más no ayuda a nadie: ni a ti, ni a los que perdieron más. Estar bien te deja en condiciones de ayudar.

Rescatistas, personal de salud y docentes

Cuidado al cuidador

Quien sostiene a los demás suele ser el último en pedir ayuda, y el que más la necesita. Bomberos, socorristas, personal médico, psicólogos de campo, docentes que recibieron a niños asustados, líderes comunales que llevan doce días resolviéndole la vida a un barrio entero.

Lo que aparece en este grupo tiene una forma propia: no siempre es miedo. Es agotamiento que no se quita durmiendo, cinismo o mal humor que antes no tenías, dificultad para “apagarte” al llegar a casa, sensación de que nada de lo que haces alcanza, o justamente lo contrario: no poder parar. También es frecuente la culpa por las decisiones que hubo que tomar rápido.

  • Fija un final de turno real y respétalo. La disponibilidad permanente no es heroísmo, es la vía rápida al desgaste.
  • Habla con pares que hicieron lo mismo. Es lo que mejor funciona en este grupo.
  • Vigila el consumo de alcohol y de pastillas para dormir en estas semanas.
  • Si notas que ya no sientes nada frente a lo que antes te movía, eso no es fortaleza. Es una señal.

Cómo acompañar a otra persona

  • Pregunta “¿qué necesitas ahora?” en vez de suponer. A veces es agua, a veces es que la escuchen, a veces es que la dejen en paz un rato.
  • No la obligues a contar lo que vivió. Estar disponible sirve; presionar el relato puede reactivar la angustia sin darle salida.
  • Evita las frases que cierran: “todo pasa por algo”, “al menos estás vivo”, “ya hay que salir adelante”. Aunque sean bienintencionadas, dejan sola a la persona con lo que siente.
  • Ofrece algo concreto: llevar un almuerzo, recoger a los niños, acompañar a una diligencia. Vale más que “cualquier cosa me avisas”.
  • Acepta que reaccione distinto a ti. Que alguien esté tranquilo no significa que sea fuerte, y que otro entre en pánico no significa que sea débil.

Señales de alarma

Hay situaciones en las que no conviene esperar a ver si pasa. Busca ayuda profesional, sin demora, si tú o alguien cercano presenta:

Consulta pronto si aparece

  • Ideas de muerte o de hacerte daño, aunque parezcan pasajeras. Esto es urgente: Línea 106 o 123.
  • Incapacidad de cumplir con lo básico: comer, bañarse, cuidar a los hijos, ir a trabajar.
  • Consumo de alcohol o de medicamentos que subió claramente desde el terremoto.
  • Angustia que no baja en ningún momento del día, o crisis de pánico repetidas.
  • Sentirse fuera de la realidad o desconectado del propio cuerpo de manera persistente.
  • En niños: dejar de hablar, dejar de comer, o un retroceso marcado que no cede en varias semanas.
  • Que al mes del terremoto los síntomas sigan igual de intensos o hayan empeorado.

Fuera de esos casos, lo razonable es darle unas semanas al cuerpo, con apoyo y con las medidas de esta guía.

Qué no ayuda

  • Obligarse a “descargar” todo lo vivido en una sola sesión. Las revisiones de la evidencia no respaldan las sesiones únicas de relato intensivo inmediatamente después del desastre, y en algunas personas empeoran las cosas.
  • Automedicarse con benzodiacepinas o alcohol durante el primer mes.
  • Consumir noticias e imágenes del desastre sin límite. Mantenerse informado es sano; la exposición continua sostiene la alarma.
  • Evitar por completo todo lo que da miedo. Entendible al principio, pero si se prolonga, la evitación es justamente lo que consolida el miedo.
  • Exigirse un plazo. “Ya pasaron dos semanas, debería estar bien” no es un criterio clínico, es una presión inútil.

Recursos gratuitos en Cali

Antes que cualquier consulta particular —incluida la mía—, estos servicios son gratuitos y están funcionando ahora:

106 Línea de salud mental Gratuita, confidencial y disponible 24 horas. Escucha activa, contención emocional, primeros auxilios psicológicos y remisión a servicios especializados. Marca 106 desde fijo o celular.
123 Emergencias Para riesgo vital inmediato, emergencias médicas y situaciones de peligro.
3 Puntos de escucha de la Alcaldía Chiminangos, Coliseo del Pueblo y Coliseo de Hockey. Equipos de psicología, terapia ocupacional y trabajo social de la Secretaría de Salud y las ESE, con atención en duelo y contención emocional.
EPS Tu servicio de salud La atención en salud mental está incluida en el plan de beneficios. Puedes pedir cita de psicología sin remisión previa de medicina general.

Si estás en un albergue, pregunta por el equipo de salud mental: hay atención presencial en los puntos habilitados, incluido acompañamiento a personal de emergencia.

Cuándo la terapia tiene sentido

La terapia no es el primer paso para todo el mundo, y decirlo con claridad me parece parte de hacer bien mi trabajo. Tiene sentido consultar cuando:

  • Pasó un mes y los síntomas siguen igual o empeoraron.
  • Lo que sientes te impide trabajar, estudiar, dormir o cuidar de otros.
  • Aparece alguna de las señales de alarma de arriba.
  • Este terremoto reactivó algo anterior: una pérdida, un accidente, una violencia que creías resuelta.
  • Estás sosteniendo a todos los demás y no tienes dónde soltar.

Para el estrés postraumático, la Organización Mundial de la Salud recomienda dos abordajes con respaldo de evidencia: la terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma y el EMDR (desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares), que ayuda a que los recuerdos vívidos e intrusivos pierdan intensidad. Trabajo con ambos enfoques, y con hipnosis clínica como herramienta complementaria dentro del proceso, nunca como sustituto de un tratamiento con evidencia.

Seguir leyendo

Tres artículos que desarrollan en detalle lo más consultado de esta guía:

No puedo dormir desde el terremoto Por qué el cuerpo no se apaga, qué empeora las noches y siete medidas que sí funcionan.
Cómo ayudar a un niño después del terremoto Qué decirle exactamente, por qué juega a que tiembla y cuándo llevarlo al psicólogo.
“No me pasó nada y me siento mal” La culpa del sobreviviente: por qué aparece, por qué minimizarla no sirve y qué hacer.

Cómo puedo ayudarte

Soy psicólogo clínico e hipnoterapeuta en Cali. Atiendo presencial y en línea, y en estas semanas estoy priorizando a personas afectadas por el terremoto.

  • Consulta individual en psicología clínica, EMDR e hipnosis clínica.
  • Acompañamiento en duelo para quienes perdieron a alguien.
  • Sesiones grupales para barrios, colegios y equipos de trabajo.
  • Cuidado al cuidador para personal de rescate, salud y docentes.
Tarifa para afectados por el terremoto

$130.000 $100.000 por sesión

Aplica para personas afectadas por el sismo del 10 de agosto y para personal de rescate, salud y docentes. No tienes que demostrar nada: basta con que me lo digas al escribir.

Preguntas frecuentes

¿Es normal seguir asustado dos semanas después del terremoto?

Sí. En las primeras semanas, el miedo, el insomnio y el sobresalto son reacciones esperables de un sistema nervioso que estuvo en peligro real. El estrés postraumático solo se diagnostica cuando los síntomas persisten más de un mes. La mayoría de las personas mejora de manera natural con apoyo, descanso y tiempo.

¿Por qué siento que sigue temblando si no está temblando?

Porque tu sistema de equilibrio quedó en modo alerta y anticipa el próximo movimiento, o amplifica vibraciones mínimas reales. Es una reacción conocida después de sismos fuertes con réplicas y suele reducirse sola en unas semanas. Ayuda apoyar los pies en el piso y nombrar en voz alta los objetos que ves quietos.

¿Puedo tomar clonazepam o alprazolam para dormir?

La Organización Mundial de la Salud desaconseja las benzodiacepinas para los síntomas de estrés agudo durante el primer mes posterior a un evento traumático: generan dependencia con rapidez y pueden interferir con la recuperación natural. Cualquier medicación debe indicarla y controlarla un médico. Si sientes que no logras dormir sin algo, consulta en vez de aumentar la dosis por tu cuenta.

¿Cómo le explico el terremoto a un niño?

Con la verdad, en palabras simples y ajustadas a su edad, y cerrando siempre con la parte protectora: “hubo un temblor fuerte, algunas casas se cayeron, nosotros estamos juntos y yo te cuido”. Permite que juegue a que tiembla —así procesa lo vivido—, recupera las rutinas cuanto antes y limita la exposición a videos e imágenes del desastre.

¿Cuándo debo llevar a mi hijo al psicólogo?

Si a las pocas semanas no hay ninguna mejoría, si dejó de comer o de hablar, si el miedo le impide ir al colegio o dormir, o si aparecen retrocesos marcados que se sostienen en el tiempo. También si tú, como cuidador, sientes que ya no sabes cómo acompañarlo: eso también es motivo válido de consulta.

¿Qué es el EMDR y por qué sirve para el trauma?

EMDR significa desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares. Es un abordaje psicoterapéutico que ayuda a que los recuerdos vívidos, repetidos e intrusivos de un evento traumático pierdan intensidad. La Organización Mundial de la Salud lo recomienda, junto con la terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma, para el tratamiento del estrés postraumático.

¿La hipnosis sirve para superar el trauma del terremoto?

La hipnosis clínica puede ser una herramienta útil dentro de un proceso terapéutico —sobre todo para la regulación de la ansiedad, el sueño y la estabilización—, pero no sustituye a los tratamientos con mayor respaldo de evidencia para el estrés postraumático, que son la terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma y el EMDR. Desconfía de quien prometa borrar un trauma en una sesión.

¿Dónde consigo ayuda psicológica gratuita en Cali?

La Línea 106 es gratuita, confidencial y funciona las 24 horas. La Alcaldía de Santiago de Cali mantiene puntos de escucha presenciales en Chiminangos, el Coliseo del Pueblo y el Coliseo de Hockey, con equipos de psicología, terapia ocupacional y trabajo social. Además, la atención en salud mental está incluida en el plan de beneficios de tu EPS y puedes pedir cita de psicología sin remisión previa.

¿Cuánto cuesta una consulta de psicología en Cali tras el terremoto?

En mi consulta la sesión tiene un valor de $130.000. Para personas afectadas por el sismo del 10 de agosto —y para personal de rescate, salud y docentes— la dejé en $100.000 mientras dure la emergencia. No hay que demostrar nada: basta con mencionarlo al escribir. Si en este momento no puedes pagar ninguna consulta particular, la Línea 106 y los puntos de escucha de la Alcaldía en Cali son gratuitos.

Mi casa no se cayó y aun así me siento mal. ¿Es exagerado?

No. El sistema nervioso no compara pérdidas: reacciona a la experiencia de haber estado en peligro. Sentir culpa porque “a otros les fue peor” es una reacción conocida al trauma colectivo, no una debilidad. Tu malestar es legítimo y atenderlo te deja en mejores condiciones para ayudar a otros.

José Ariel Lasso Rojas, psicólogo clínico e hipnoterapeuta en Cali
José Ariel Lasso Rojas Psicólogo clínico · Hipnoterapeuta · EMDR

Psicólogo clínico en Cali, Colombia, con formación en hipnosis clínica y EMDR. Acompaño procesos de ansiedad, trauma, duelo y hábitos. Esta guía es información general de salud y no reemplaza una valoración profesional individual. Conocer mi trayectoria.