Cómo ayudar a un niño después del terremoto
Volvió a hacerse pipí en la cama. No quiere dormir solo. Juega una y otra vez a que tiembla. Se pega a ti todo el día o, al contrario, está insoportable en el colegio. Nada de eso es malcrianza ni un retroceso definitivo: es la manera en que un niño digiere algo que lo asustó mucho.
Si necesitas ayuda ahora
Este artículo es información general. Si tu hijo está en crisis o tú necesitas orientación inmediata, marca la Línea 106 (gratuita, 24 horas) o el 123.
Cómo se ve el miedo en un niño
Los niños casi nunca dicen “tengo miedo”. Lo muestran con el cuerpo y con la conducta, y cambia mucho según la edad:
- Hasta los 5 años: volver a hacerse pipí, hablar como más pequeño, no soltarse de los padres, berrinches más intensos, miedo a la oscuridad, dificultad para dormir solo.
- De 6 a 11 años: dolores de barriga o de cabeza sin causa médica, no querer ir al colegio, bajar el rendimiento, preguntar mil veces si va a volver a temblar, irritabilidad.
- Adolescentes: encerrarse, irritabilidad, quejas físicas, dormir mal, más horas de pantalla, o el extremo contrario: hacerse los fuertes y no hablar del tema.
En las primeras semanas, estas reacciones son esperables y transitorias en la mayoría de los niños. Un retroceso no significa que se dañó algo: significa que buscó un lugar más seguro mientras recupera la confianza. Con acompañamiento y rutina, la mayoría vuelve a su nivel anterior.
Qué decirle, exactamente
La duda más frecuente de los padres es cuánta verdad decir. La respuesta corta: la verdad, en su medida, y siempre cerrando con la parte protectora. Los niños toleran la verdad; lo que no toleran es sentir que les mienten mientras ven a los adultos asustados. Cuando no se les explica, llenan el vacío con algo peor de lo que pasó.
Una fórmula que funciona a casi cualquier edad, en tres partes:
Qué pasó · Qué se está haciendo · Qué hacemos nosotros
- Qué pasó, simple y cierto. “Hubo un temblor muy fuerte. Se cayeron casas y algunas personas murieron.”
- Qué se está haciendo. “Hay bomberos, médicos y muchas personas ayudando. La casa y el colegio los están revisando para saber que están firmes.”
- Qué hacemos nosotros. “Nosotros tenemos un plan: si vuelve a temblar, nos vamos a este punto y yo te llevo. Estamos juntos y yo te cuido.”
Evita dos extremos. Uno: “no pasó nada, no seas miedoso” — le enseña que lo que siente está mal. El otro: contarle todos los detalles y las cifras de fallecidos, que no puede procesar y solo lo desbordan.
Si te pregunta si va a volver a temblar, no prometas que no. Prometer algo que no controlas te resta credibilidad justo cuando más la necesitas. Mejor: “puede que tiemble otra vez, casi siempre más suavecito. Por eso practicamos qué hacer.”
Por qué juega a que tiembla
A muchos padres les angustia ver a su hijo derrumbando torres de bloques y gritando “¡temblor!” una y otra vez. La reacción natural es pararlo. No lo pares.
El juego repetitivo es la vía principal por la que un niño pequeño procesa lo que vivió. Al repetirlo, pasa de ser alguien a quien le ocurrió algo a ser quien maneja la situación: él decide cuándo tiembla, él rescata, él reconstruye. Eso es justo lo que necesita hacer con la experiencia.
Puedes acompañarlo sin dirigirlo: siéntate cerca, comenta lo que ves (“se cayó la torre, ¿y ahora qué hacen?”) y deja que él lleve la historia. Si el juego se repite semana tras semana sin ninguna variación y siempre termina mal, sin rescate ni reconstrucción, eso sí conviene consultarlo.
Siete cosas que ayudan en casa
Lo que de verdad funciona
- Recupera las rutinas cuanto antes. Horarios de comida, baño y sueño. La rutina le dice al cerebro infantil que el mundo volvió a ser predecible; es lo más terapéutico que puedes hacer.
- Cede en lo transitorio. Que duerma en tu cuarto unas semanas no crea un hábito para siempre. Se vuelve a la normalidad después, de a poco y avisando.
- Limita videos e imágenes del desastre. Un niño pequeño que ve el derrumbe veinte veces entiende que está pasando veinte veces.
- Hagan juntos el plan de emergencia. Mochila lista, punto de encuentro, un simulacro tranquilo. Convertir el miedo en algo que se practica le devuelve control.
- Dale una tarea de ayuda. Armar un paquete para donar, hacer un dibujo para los bomberos. Sentirse útil ordena, sobre todo a los adolescentes.
- Nombra las emociones sin corregirlas. “Te dio mucho susto, ¿cierto?” vale más que “ya, no pasa nada”.
- Cuídate tú. El mejor regulador del sistema nervioso de un niño es un adulto tranquilo cerca. No tienes que fingir que estás bien; sí conviene que te vea manejándolo. Si tú no estás durmiendo, mira qué hacer con el insomnio tras el terremoto.
Con adolescentes es distinto
Presionarlos a hablar suele cerrarlos más. Lo que funciona es estar disponible sin exigir conversación: hacer algo juntos —cocinar, manejar, caminar— y dejar que hablen si quieren. Las conversaciones importantes con adolescentes casi nunca ocurren de frente; ocurren de lado, mientras se hace otra cosa.
Vigila dos cosas: el aislamiento sostenido y el consumo de alcohol o sustancias, que en esta edad aparece rápido como forma de apagar el malestar.
Cuándo consultar con un psicólogo
Señales que no conviene dejar pasar
- Pasadas varias semanas no hay ninguna mejoría, o va empeorando.
- Dejó de comer, dejó de hablar o dejó de jugar.
- El miedo le impide ir al colegio o dormir de manera sostenida.
- Retrocesos marcados que no ceden: control de esfínteres, lenguaje, autonomía.
- Se hace daño, habla de morirse o dice que no quiere estar aquí. Esto es urgente: Línea 106 o 123.
- Tú, como cuidador, sientes que ya no sabes cómo acompañarlo. También es motivo válido.
En niños y adolescentes con estrés postraumático, los abordajes con mayor respaldo son la terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma y el EMDR, adaptados a la edad y con participación de los padres.
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Soy psicólogo clínico e hipnoterapeuta en Cali. Acompaño a niños, adolescentes y a sus padres tras experiencias traumáticas, presencial y en línea.
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Preguntas frecuentes
¿Cómo le explico el terremoto a un niño pequeño?
Con la verdad, en palabras simples, y cerrando siempre con la parte protectora: “hubo un temblor fuerte, se cayeron casas, algunas personas murieron; nosotros estamos juntos y yo te cuido”. Añade qué se está haciendo (bomberos, revisiones) y cuál es el plan de la familia si vuelve a temblar. Los niños toleran la verdad; lo que los angustia es sentir que les mienten mientras ven a los adultos asustados.
Mi hijo volvió a hacerse pipí en la cama. ¿Es grave?
Es un retroceso frecuente después de un susto grande y en la mayoría de los casos es transitorio. No lo regañes ni lo avergüences: eso lo prolonga. Recupera las rutinas, acompáñalo sin dramatizar y dale tiempo. Si a las varias semanas no hay ninguna mejoría, conviene consultar.
¿Debo dejar que mi hijo juegue a que tiembla?
Sí. El juego repetitivo es la forma en que un niño procesa lo que vivió: al repetirlo, pasa de sufrir la situación a manejarla. Acompáñalo sin dirigirlo. Solo conviene consultar si el juego se repite durante semanas sin ninguna variación y siempre termina mal, sin rescate ni reconstrucción.
¿Puedo dejarlo dormir en mi cuarto?
Sí, unas semanas. Ceder en lo transitorio no crea un hábito para siempre; lo que consolida el miedo es que el niño se quede solo con él. Cuando el nivel de alerta baje, se vuelve al cuarto propio de a poco y avisándole con anticipación.
¿Cuándo llevar a un niño al psicólogo después de un terremoto?
Si pasadas varias semanas no hay ninguna mejoría o va empeorando; si dejó de comer, de hablar o de jugar; si el miedo le impide ir al colegio o dormir; si hay retrocesos marcados que no ceden; o si habla de morirse o de hacerse daño, que es urgente. También es motivo válido que tú, como cuidador, ya no sepas cómo acompañarlo.
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Psicólogo clínico en Cali con formación en hipnosis clínica y EMDR. Este artículo es información general de salud y no reemplaza una valoración profesional individual. Conocer mi trayectoria.
Fuentes
- Organización Mundial de la Salud. Directrices sobre la atención de salud mental tras los eventos traumáticos.
- Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia. Línea 106.
- Alcaldía de Santiago de Cali. Terremoto de Cali: repositorio oficial de información.

